miércoles, 7 de diciembre de 2011

El déficit democrático de España

Recorre estos últimos meses de crisis, una corriente que me mantiene bastante preocupado sobre el futuro de este país. Pasan las semanas y cada vez parece más claro que nuestras futuras generaciones o, incluso la actual, disfrutaran de lo que se llama un estado de bienestar de peor calidad que las anteriores. En pocas palabras, nuestros hijos vivirán peor que nosotros y quiero pensar que ningún padre quiera eso para los suyos.

Desde hace mucho tiempo nuestros políticos se empeñan en defender a capa y espada nuestro “modélico” proceso de transición, ese tiempo que nos permitió dejar atrás 40 años de dictadura y, no voy a ser yo quien diga que la transición no fuera modélica, seguro que la alternativa hubiera sido peor, pero si digo que ese proceso, con los años, se ha demostrado escaso e insuficiente y que nos está abocando a una marcha atrás sin remedio en algunos de los avances que hemos podido tener en los últimos años.

Hoy por hoy en nuestro país, 186 personas deciden lo que hay que hacer para un total de 45 millones de población y tienen el voto de menos de un 25% del total, eso es suficiente para tener carta blanca en nuestro país, algo falla aquí. Pero lo peor de todo es que, además, tenemos que estar agradecidos porque disfrutamos de una democracia cada vez más madura ¿esto que dicen es verdad? ¿no es un chiste sacado del club de la comedia?

Creo que el pueblo español, al que tanto nos hacen la pelota los políticos por nuestra fortaleza y madurez, no sabe lo que es la democracia. Nos movemos por fanatismos, no sabemos hacer autocrítica y estamos entrando en una espiral donde la cada vez más lejana dictadura vuelve a estar cada día más cerca, aunque sea de manera virtual.

Esto hace falta cambiarlo, hay que luchar para cambiar aspectos de nuestra imperfecta democracia. Para empezar, asumiendo que la democracia nunca puede ser perfecta pero sabiendo que la que tenemos ahora está empezando a hacer aguas y que a muchos de nosotros no nos sirve. Renovarse o morir y viendo el mapa de nuestro país parece obvio que nuestra democracia cada vez tiene menos vida.

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